22 mar. 2006

Entrevista a Osvaldo Bayer

"Si hay desocupados y hambre entre los niños, no hay democracia"

¿Cuál es su balance en torno a la vigencia de los derechos humanos en la Argentina, desde el advenimiento de la democracia hasta la fecha?

-Es para discutirlo. Estoy muy contento con respecto a la política de derechos humanos de Kirchner. Ha tomado muchas resoluciones que muestran coraje civil; ha hecho cosas que ninguno de los otros presidentes, desde el 83 hasta ahora, supo o quiso hacer. Pero en cuanto a los otros derechos humanos, los de la población, hay que reprocharle lo que está pasando, por ejemplo en Las Heras (Santa Cruz) con la represión a los activistas obreros del petróleo, o lo que hizo el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, con los docentes, y Kirchner no reaccionó. Ante estos hechos, inmediatamente se manda a la Gendarmería. En el caso de Las Heras, el presidente tendría que haber volado inmediatamente hacia su tierra, porque el hecho así lo merecía, y haber arreglado personalmente el conflicto. El renunciado gobernador santacruceño Sergio Acevedo también se lavó las manos y allí están actuando la Gendarmería y al policía con gran dureza. Justamente, me llamó el sacerdote de la parroquia de Las Heras Luis Bicego para decirme que ya no soportan más la represión.

-¿Cuál es la situación allí?
-Es muy dura. Los gendarmes y policías le pegan a la gente, y a los activistas se los llevan en cualquier momento. Hay una sensación total de inseguridad . Le cabe a Kirchner, dada la gravedad de la situación, viajar a Santa Cruz. Se han hecho tantos viajes intrascendentes, que esto hace a la fe, a la creencia en la política que va a desarrollar con respecto al pueblo trabajador. No nos podemos conformar con que todos los meses haya un 0,1% menos de desocupados. Siempre he sostenido que mientras haya desocupados y hambre entre los niños, no habrá democracia. Creo que una de las principales cosas que tiene que hacer la democracia es, precisamente, lanzar grandes planes de generación de trabajo y protección de la niñez, como ya se ha hecho en otras épocas. Y no esta forma tan lenta como se está encarando el problema. Podemos ver con pena en los grandes conglomerados, como el Gran Buenos Aires o el Gran Rosario, al mediodía, a cientos de jóvenes sentados en los umbrales, mirando con tristeza hacia la nada...

-Se advierte una dicotomía entre el discurso oficial reivindicatorio de cierto peronismo distributivista, por un lado, y por el otro la carencia de una política socioeconómica que apunte a priorizar el mercado interno en beneficio de los asalariados...

-Totalmente. En ese sentido, este gobierno tiene una deuda con el pueblo trabajador. Basta hablar con los piqueteros para confirmar esto. Hay cosas que van muy lentamente, y no sé qué estamos esperando. En ese sentido rescato la decisión de Raúl Castells de abrir un comedor infantil en pleno Puerto Madero, me parece que es todo un símbolo.-¿Qué análisis hace del período de gobierno del peronismo anterior a la dictadura procesista?-En algún sentido, el Partido Justicialista debería hacer una autocrítica del período anterior al golpe del 24 de marzo del 76. Fue el principio de la dictadura. El matar por matar, en la calle, a balazos; la Triple A, por la cual debí dejar el país en octubre del 74, luego de la película "La Patagonia rebelde" y por haber aparecido en una lista de condenados a muerte. Además se prohibieron libros. Mi primer libro prohibido, el "Severino Di Giovanni", lo fue por obra del presidente provisional Raúl Lastiri. Isabel Perón me prohibió "Los anarquistas expropiadores", y a continuación la dictadura quemó los tres primeros tomos de "La Patagonia rebelde", como se dijo en el decreto, por "Dios, Patria y Hogar". Se debe hacer una autocrítica por ese prólogo de la dictadura.

-¿Y en la posdictadura?

-El radicalismo tampoco aceptó su responsabilidad por los fusilamientos de la Patagonia, de La Forestal y de la Semana Trágica. De eso no se habla, como tampoco de las Leyes del Perdón alfonsinistas. También deberíamos criticar el papel de Carlos Menem, quien hizo todo lo contrario que Juan Perón: un peronista nos llevó a la sublimación del neoliberalismo, como una fantasía de la realidad. Y luego la completó con los indultos a los comandantes.

Entrevista: Eduardo Valverde / La Capital

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