4 abr 2006

Política Educativa para LA DESIGUALDAD

El cambio de año encuentra a la educación pública con las mismasasignaturas previas y posteriores a la Transformación Educativa. El modelo de Instrucción Pública tradicional había sentado ya las bases dela desigualdad, el sometimiento y la exclusión en el terreno educativo. Por esto es que los grados de logro escolar -los niveles de acceso, permanencia y finalización de estudios- expresó un sesgo clasista desdesus orígenes.
No todos, ni mucho menos, llegaban a la universidad, y por eso la marca de la educación pública en Argentina, desde siempre, fue una realidad de privilegios por encima y en contra de una retórica que hablaba de derechos. Por lo mismo, la marca fundacional del orden educativo desarrolló mecanismos de imposición cultural y una dinámica escolar que promovía la"selección natural" de hijos, dejando para los entenados el lugar delfracaso escolar.
También el sistema educativo definió contenidos culturales que anclaban en la perspectiva del bloque dominante y que impugnaban culturas populares. Esto explica, por su parte, que al interior del sistema sereflejaba una circulación del poder jerárquica, autoritaria, preparada para la socialización de un ciudadano conformista. En el contexto de una sociedad capitalista con grados relativamente importantes de integración social (al menos en relación con el resto de América Latina), la retórica educativa hablaba de la educación como derecho de ciudadanía, de la escuela como lugar de desarrollo de todas las potencialidades del individuo, de una pedagogía que acompañaba el modelo capitalista incluyente que se estructuró desde mediados del siglo 20 -con laemergencia del peronismo- hasta la última dictadura militar.
Elcapitalismo como orden mundial transfiguró las sociedades, profundizando la estructura dual, amplificando los niveles de miseria, incrementando aniveles intolerables la desigualdad y promoviendo, así, la violenciaestructural contra las mayorías populares.
El neoliberalismo, impuestoen nuestros países a sangre y fuego, impulsó una nueva etapa del desarrollo capitalista y el sistema educativo debía, necesariamente, acompañar ese proceso.

EDUCACION Y ORDEN NEOLIBERAL
Como asignatura pendiente de la dictadura genocida, la readecuación del sistema educativo tuvo lugar durante el gobierno de Carlos Menem,continuándose luego hasta la actualidad por otros medios. El MinistroFilmus -que tuvo intervención concreta en aquella coyuntura como asesorde la entonces Ministra Decibe- suele argumentar que la políticaeducativa fue un oasis en relación al resto de las políticas públicas,como si fuera posible un divorcio efectivo entre la política económica yla educativa. Es el Banco Mundial quién lo desmiente al afirmar, en unapublicación de 1999 que "Desde el comienzo de la década de los noventa,Argentina ha venido realizando una transformación radical de su sectoreducativo. Tres características hacen esta reforma única. Primero, losobjetivos de la reforma y la amplia inversión en capital humano queimplica, forman parte de una reforma del Estado más ambiciosa queincluye la reforma fiscal, estrictas reglas monetarias, liberalizacióndel comercio, privatización de las empresas públicas, descentralización económica e integración económica en los mercados internacionales. Segundo, el proceso de reforma es global, afectando a casi todos los aspectos del sistema educativo, incluyendo el currículum,financiamiento, evaluación, organización y gestión, y alcanza a todos los niveles del sistema (inicial, primaria, secundaria y educaciónsuperior). Tercero, la estrategia de lanzar todos los componentes de lareforma simultáneamente y completar muchos de ellos en un períodorelativamente corto". Se trataba ahora de reconstituir un orden educativo que cumpliera básicamente tres funciones simultáneas para acompañar la reconfiguración social en clave neoliberal: asegurar la gestión de la pobreza ,contribuir a la gestión del empleo al servicio de la acumulacióncapitalista y, finalmente, desarrollar estrategias de mercantilización educativa allí donde fuera posible, en línea con el avance en el plano mundial de dinámicas de reducción del espacio público y ampliación de laesfera privada. Es en ese marco que el gobierno asume un lenguaje propiode la jerga empresarial, convocando al desarrollo de la calidad y la excelencia, promoviendo el reciclaje y profesionalización docente;clamando por un sistema en el que cada cual es responsable por susresultados; endilgando a los apaleados docentes y a las institucionesescolares la administración de los problemas así como las culpas por losplatos rotos. El Estado, mientras tanto, recentraliza el poder al definir contenidos-legitimando un cierto tipo de conocimientos- al controlar la formacióndocente, al evaluar los resultados de los aprendizajes, al distribuirrecursos. Un Estado, pues, que lejos de "desaparecer" se hace fuerte ala hora de la toma de decisiones. Estado ausente, eso sí, a la hora deasegurar derechos de ciudadanía.

¿QUE CAMBIO EN EL GOBIERNO K?
Parece claro que el modelo educativo, que goza de una autonomía relativa, está estructuralmente atado al orden económico-social. Dichode otro modo: en una sociedad signada por la exclusión y la desigualdadla educación no puede hacer mucho más que acompañar dicha configuración.El anuncio con bombos y platillos de la Ley de Financiamiento -que, por otra parte, sólo convalida lo comprometido por la Ley Federal deEducación, que hacia 1997 debía destinar un 6 por ciento del PBI a laeducación- no alcanza a clarificar para qué modelo político y educativovan a ir destinados los fondos. Pero no es lo único. Niños con hambre y docentes en el límite de lalínea de pobreza constituyen una norma más que una excepción. Aunque losindicadores sociales reflejan una direccionalidad distinta a la de lasdécadas pasadas, lo hecho es enteramente insuficiente y, en líneasgenerales, no se ha modificado la distribución de la riqueza, ni elpoder ni el conocimiento entre quienes constituyen el bloque dominante y la clase subalterna. La recurrencia de viejos conocidos en los despachosministeriales, ahora desplegando una retórica más alineada al discursonac and pop, no han modificado un ápice el sentido de la políticaeducativa. Los mismos objetivos, ahora tal vez con más recursos,orientan las decisiones gubernamentales. Cabe hacerse la pregunta, acerca de qué puede hacerse al respecto. Laconstrucción de una pedagogía liberadora se construye desde todos loslugares.
La práctica en el aula, la construcción política, la lucha enlas calles son espacios de aprendizaje para ir construyendo desde estepresente otro futuro. Las izquierdas tenemos un desafío que debe trascender la crítica ydesafiar desde hoy la construcción de unas relaciones sociales -y dentro de ellas las pedagógicas- que anuncien desde la denuncia, desde laspalabras y desde los hechos la posibilidad de otro futuro.
El acto pedagógico como acto político nos reclama pensar y hacer nuevas prácticas que dejen la marca de otro porvenir posible, al servicio de una sociedad emancipada.
El desafío está planteado.

Pablo Imen
Movimiento político sindical "Liberación"
Area Docente-Santa Fe

Gracias Eduardo Bombera, de ADU.

1 comentario:

  1. Hola Pablo
    Continúo con mi comentario publicado en http://enmarcha.wordpress.com/2007/03/18/politica-educativa-para-la-desigualdad/#comment-142.
    Creo que ha llegado el momento de plantearnos Los planes educativos preparados por Filmus ¿Fallaron?, ¿Se hizo algo valioso para comprometer a la ciudadanía en el proceso de distribución de riqueza cultural?, ¿Hacia donde vamos?
    Creo que nos empantanamos más en la mejora de bienes culturales que en los económicos.
    Un saludo
    Alberto
    http://edusanluis.blogspot.com
    (Espero tus críticas)

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