13 dic 2006

El cine en la época de los campamentos petroleros

La vida en los campamentos petroleros, el tiempo del trabajo y del descanso, y la política de la empresa YPF que consistía en regular hasta el tiempo de recreación, son aspectos que se analizan en una investigación sobre la incidencia del cine en la conformación de la identidad del trabajador petrolero. El estudio recupera cómo se miraba y qué se miraba durante el desarrollo de la gobernación militar, que coincide con la primer etapa del gobierno de Juan Domingo Perón.
Guillermina Oviedo, realiza un estudio sobre la incidencia del cine en la constitución de la identidad ypefiana, durante la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia, entre 1945 y 1955. Se trata del trabajo de tesis realizado para acreditar la licenciatura de Antropología, de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires.
En su artículo “El cine: Un medio para ser ypefiano”, Oviedo indica que el inicio de proyecciones de películas en la ciudad de Comodoro Rivadavia se puede
estimar por el año 1911. “En la década del 20 el negocio de mostrar películas se expande
y el gran auge en la región se da por los años 40/50, con una gran cantidad de salas y
funciones diarias. El cine estuvo desde los primeros momentos en los campamentos petroleros, que con el paso del tiempo y la llegada de mano de obra se fueron constituyendo en barrios”, afirmó.
La autora recupera al historiador Daniel Márquez para afirmar que según informaciones aportadas por un censo de trabajadores de los yacimientos estatales de Comodoro Rivadavia, en 1962, la composición de la mano de obra mostraba un aumento relativo del número de nacionales, que había crecido hasta constituir el 21, 3% de la población. Sin embargo aún primaba con holgura el elemento extranjero destacándose al igual que en 1917 los contingentes españoles y portugueses, que sumados constituían algo más del 40% del total de los trabajadores petroleros.
“Estos barrios ypefianos desde su constitución establecieron sus espacios
cinematográficos, que en ciertos casos eran verdaderas salas y en otros, los clubes de
barrio, comedores, gamelas. Es de destacar que YPF no era la única que establecía sus
salas. Las petroleras privadas y la empresa del ferrocarril también tenían las propias en
los barrios que montaban para sus empleados. Diariamente se daban varias funciones, la
proyección de hasta tres películas y los noticieros cinematográficos”, sostuvo Oviedo.
Entre los años 40 y 50 la actividad se multiplicó como nunca. Salones con butacas,
galpones con bancos o comedores metamorfoseados en cine de sobremesa. Juan Carlos Portas, autor del único libro sobre cine en la región escribió que “a los
campamentos llegaba un camión luciendo en la caja bastidores recubiertos de arpillera,
con afiches pegados y grandes caracteres pintados a la tiza, convocando a los vecinos al
estilo de viejos buhoneros. Limitaciones gregarias que cohabitaban los cines petroleros.
A pullman iban los jerárquicos y a platea los subordinados. Tácita ley de gallinero para
evitar las decantaciones que indudablemente hubieran llovido si los estratos hubieran
tenido ubicación inversa.”

LA VIDA EN LOS CAPAMENTOS
En el marco de este trabajo de investigación Oviedo, desarrolló talleres de historia oral, y entrevistas a habitantes de los campamentos de YPF. La idea es que los vecinos aporten información que le permita conocer “cómo miraban esas películas y como incidió eso en la conformación de una identidad ypefiana”.
Oviedo afirma que su trabajo sienta las bases en considerar al cine “como una representación social, más allá de las características estéticas me interesa conocer el valor social que tiene para la gente”.
En estos momentos la investigadora enfrenta una gran dificultad la escasez de fuentes sobre el tema, por ello los entrevistados cobran un gran valor. La memoria de los habitantes de los campamentos permitirá reconstruir los diferentes momentos de la vida de los trabajadores y su familia, hace más de 50 años. Paralelamente realiza un relevamiento de las películas proyectadas durante el período de la Gobernación Militar, teniendo en cuenta la salas en su totalidad y no solo las de YPF para poder establecer cuál era la forma de distribución de las películas y el circuito de las mismas. “No puedo dar una cifra exacta aún de la cantidad de salas, pero pueden ser más de 10. No eran cine conformados, eran clubes, o salas, que eran transformadas en cine, en los campamentos”, afirmó.
La producción del cine argentina, durante el gobierno peronista tenía además de una gran impronta nacionalista, otra característica, “muchos directores dejaron de filmar, en las películas no se proyectaba el conflicto social, sino que se difundían más historias de rosa. Hay estudios sobre el cine policial en el peronismo, y la conclusión es que allí si se podía apreciar la desigualdad social”. Las películas melodramáticas, protagonizadas por Hugo del Carril, Libertad Lamarque, Mirta Legrand ocupaban las carteleras de los cines en todo el país. Oviedo sostiene que ese período se caracterizó también por la presencia de contradicciones en lo que a política cinematográfica se refiere.
de MFB para el Suplemento de Energía del Diario El Patagónico

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