1 nov. 2007

DESALOJO DE UNA FAMILIA MAPUCHE EN ESQUEL


LA JUSTICIA ORDENO EL DESALOJO PERO LA CAUSA NO TIENE SENTENCIA FIRME. LOS DEJARON EN LA CALLE MIENTRAS FUERON AL PUEBLO A VOTAR


Esta familia, que es originaria del Paraje Río Percey, formando parte de la Comunidad Mapuche del mismo nombre, estuvo formada por don Benito Mendoza, su esposa Margarita Paillacán y 10 hijos. Don Benito mantenía su grupo familiar trabajando como peón jornalero en los aserraderos de la región. Así, obtuvo Permiso de Ocupación sobre una superficie de tierra en ese Paraje, mediante Resolución del Instituto Autárquico de Colonización del 02/03/1962.


En 1968 dicho Permiso de Ocupación fue transferido en Condominio a nombre de Margarita Paillacán de Mendoza, y todos los hijos menores, (Eduardo Benito, Alfredo, Federico, Remigio, Nazario, Benicio, Agustín Desiderio, Elsa Cristina y Eva Alicia Mendoza) mediante Resolución Nº 1596/68 – IAC, dado que por la nueva legislación en materia de Áreas de Frontera, don Benito (padre) no podía seguir siendo titular de la misma, por ser de nacionalidad chilena. Después de la muerte del padre de familia en 1.974, y al cabo de diez años de duros trabajos rurales y gran sacrificio por parte de todo el grupo familiar, ya que su ocupación era muy pequeña, y debían trabajar en el corte y venta de leña para subsistir, la familia decidió mudarse a Esquel, para lo cual transfirió sus mejoras a la familia de doña Anabel Condado de Marchissio, y con el dinero obtenido, compró una pequeña chacra en Esquel al inicio de los 80'.


Después de muchos años de trabajar y construir su presente y su futuro, criando aves de corral, plantando frutales y quinta, vendiendo leche recién ordeñada y huevos caseros, además de todas las actividades que la imaginación de la gente Mapuche permite hacer en un ámbito urbano, y después de más de 20 de años, aparece una escritura pública firmada en 2006 por doña Margarita Paillacán (a esta altura ya octogenaria), donde se habría realizado una venta del predio, a un vecino del lugar, a la sazón, efectivo del Ejército Argentino, a un precio totalmente desajustado a la realidad.


Después de muchas presiones, uno a uno de los hermanos y parientes que aún vivían en el predio lo fueron abandonando en situaciones más o menos traumáticas, co n el mismo destino incierto que han seguido tantas familias Mapuches y Tehuelches, con varios hijos a cuestas, sin tierra, sin trabajo, y sin rumbo. El último de los hermanos, Eduardo Benito, un hombre discapacitado, muy vulnerable e indefenso, que hoy tiene 54 años de edad, y que sobrevive haciendo algunas changas de albañil, resistió durante casi dos años el hostigamiento del nuevo 'propietario' que utilizó todas las vías de hecho y de derecho para expulsarlo de su único bien de vida y de trabajo.


El martes 31, cuando Benito venía del Río Percey, adonde había ido a votar, se encontró con que había desaparecido gran parte de sus pertenencias, en el predio se había colocado un portón metálico con nuevo candado, y no pudo ingresar a su vivienda por iguales motivos: un gran candado se lo impidió. El baño fue destruido, y en el patio se encontraban estacionadas dos camionetas.



El abogado, Gustavo Macayo sostuvo que "hoy nos informamos que el Juzgado de Ejecucíón de Esquel ordenó su lanzamiento, pese a que la acción de desalojo iniciada en su contra ("Barrios José Ramón c/ Mendoza, Eduardo Benito s/Desalojo") aún no tiene sentencia firme, ya que ese encuentra para resolver un recurso presentado por su defensa el 2 de octubre ante el Superior Tribunal de Justicia del Chubut".

Hoy Benito se encuentra a la deriva, andando por las calles de Esquel, preguntando por sus plantas, sus perritos, sus cuatro metros de leña, su guitarrita, y su fogoncito, sin tener adonde dormir, ni comer, abrigarse o recostar la cabeza. El mismo destino incierto que siguen tantas familias todos los días en esta provincia y en este país, donde hay tanta tierra, pero donde ya no hay lugar para sus pobladores originarios, extranjeros en su propia tierra.

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