22 jun. 2013

Tamariscos celebra 75 años en la ruta


FAMILIARES, AMIGOS Y VECINOS RECORDARAN A TRUDI BHÖME QUE CREO UN MUSEO EN SU CASA

En el lugar está el museo creado por Gertudris Bhöme de Prieto, conocida como “Trudi” para todos los viajeros que se detuvieron en el lugar. La celebración de hoy será un homenaje para ella, que falleció en febrero.


Hace 75 años la familia Bhöme terminaba de desmontar un cerro y construir su casa, a la vera de la hoy ruta 40, a pocos kilómetros de la comuna Facundo. Allí vivió Gertudris Bhöme de Prieto, hasta mediados de febrero de este año. Viajeros, vecinos, amigos y familiares la recordarán hoy en una gran celebración.
A mediados de febrero de este año falleció la mujer que se dispuso atesorar recuerdos en un museo, que aunque informal creció al punto de ocupar hoy toda la casa. Su hija, Liliana Prieto, la ayudaba a organizar la gran fiesta aniversario que finalmente se concretará hoy. “En un cuaderno tenía todo anotado, incluso a quienes quería invitar a esta celebración”, contó ayer a Diario Patagónico.
El acto oficial será a las 10 de la mañana. Para la ocasión se montó un escenario, se izará la Bandera y cantará el Himno. También descubrirán una placa y los presentes serán invitados a recorrer el museo que dejó de tener sólo un salón para expandirse por toda la casa. Al mediodía se compartirá un asado popular, y por la noche se cerrará con un baile.

EL MUNDO

“Todo en homenaje a mi mamá, y con la ayuda de mis hermanos, gente de Buenos Aires, los vecinos de los campos. Todos colaboraron para recordarla a ella y su tarea. Invitamos a autoridades pero no esperamos que vengan, la idea es compartir entre quienes la conocieron”, indicó Liliana que se propuso seguir trabajando para darle continuidad al museo. “Y que mi mamá sea reconocida por la tarea que hizo. Lo que se pretende es que la casa sea declarada patrimonio histórico es algo difícil, que lleva mucho tiempo y gestiones, algunos me dicen que no es posible pero lo vamos a lograr”, comentó.
Es que “Trudi” supo cosechar amigos de todas las épocas y puntos del mundo sin moverse del paraje. Allí siempre había agua caliente, una cama mullida, y hasta historias para escuchar con la compañía de un vino en damajuana cuando las inclemencias del tiempo impedían seguir viaje.
El museo está en una etapa de reacondicionamiento. Se despliega en la biblioteca, la sala de originarios, el encuentro entre los originarios y los inmigrantes de la zona, la sala de la familia, de los parroquianos, de la estafeta postal, la sala de campo que se construirá en el galpón donde tendrá un lugar privilegiado la camioneta de “Trudi”.
Para el cierre del encuentro viajarán artistas de diferentes lugares de la zona, “gente que cantó a Tamariscos y mi mamá”. Ayer ya comenzaban a llegar al lugar los viajeros que no quisieron perderse este homenaje, como la ceramista Laura de la Fuente ceramista, de Buenos Aires.

OTRA VIDA




El paraje está ubicado a 274 Km de Comodoro Rivadavia.  Hace diez años “Trudi” recordaba que "antes cuando el vehículo era el carro y los caminos malos la gente se tenía que quedar sí o sí".
Además las reuniones familiares en los campos vecinos eran frecuentes y el momento más esperado. "Antes de acá para Sarmiento estaba ese boliche que está en la subida, Los Manantiales, después más adelante que dice Las Pulgas, y también había otros, en Nueva Lubeka, así que había cuatro boliches. Hoy hasta los camiones son ligeros. Otro motivo es porque los campos se han despoblado. Antes había muchos campos chicos y mucha gente. Antes en cada uno había una familia, ahora no hay nada".
En 1996 comenzó a armar el museo compuesto por fotos, objetos, muebles y cartas del pasado de la zona. "En todos lados me conocen y me traen cosas. Tenga muchas fotos, pero el problema es que nadie sabe quiénes son. Yo junto todo lo que me gusta, cosas que tienen mucho valor para nosotros, que sirven para conocer nuestra historia. Comparo el tiempo de antes con el ahora y a veces pienso que antes se vivía mejor. Yo tenía correo, surtidor de combustible y ahora no tengo nada".
La historia de Tamariscos y su zona está muy ligada al desarrollo del sector productivo ganadero. Durante sus mejores épocas era el centro de provisión de los campos de alrededor que hoy ya no son lo que eran.


La historia de un árbol que resiste


“Trudi” era una narradora incansable. Con mate en mano y sentada cerca de la cocina a leña recordó que cuando sus padres construyeron la casa “primero dijeron ´El Oasis´ por ser un lugar en una inmensidad. Y después como el tamarisco es una planta que es muy resistente a la sequía deliberaron mi papá, mi mamá, mis hermanos más grandes y quedó Tamariscos. El nombre fue una decisión familiar, además supuestamente había que plantar árboles. El tamarisco crece acá sin problemas, es un árbol que se arraiga a estos climas", recordó hace 14 años.
Los padres de “Trudi” fueron los primeros en poblar estas tierras, Kurt Böhme y María Berhens, quienes un 18 de junio de 1938 dieron por iniciada una vida en Tamariscos. Vivieron del pequeño hotel y la producción del campo, la venta de ovejas y una quinta familiar. Para construir la casa debieron desmontar el terreno a pico y pala. La obra de construcción de su hogar de adobe la iniciaron en 1937. A pesar del tiempo transcurrido, la casa se mantiene firme oficiando de hotel, bar, museo y casa de familia.
"Le estoy escribiendo un diario a mamá para contar su vida y todo el trabajo que realizó para poder vivir bien en un lugar como éste", comentó. Su padre llegó de Alemania, su madre, también era de origen germano pero nacida en Punta Arenas, Chile. Kurt Bhöme, trabajó en una empresa de explotación petrolera y una estancia en Pico Salamanca en Chubut.
En 1923, Kurt decide dejar la empresa petrolera y regresar a Alemania, un año después volvería y se casaría con María. La entonces ruta 270 marcó el destino del emprendedor matrimonio, que hasta tuvo que traer el agua de Río Senguer, ubicado a 170 kilómetros.
“Trudi” vivió prácticamente toda su vida en Tamariscos. Cuando estaba en edad escolar estudió en Comodoro Rivadavia, en el Colegio Alemán y en el María Auxiliadora. Regresó en 1946. Más tarde conoció a Manuel Prieto Ruiz, con quien se casó. Manuel llegó de España en 1920, lo trajeron un espíritu aventurero y la búsqueda de nuevos horizontes. Manuel y “Trudi” tuvieron 7 hijos (4 varones y 3 mujeres). Vivieron un tiempo en Tamariscos y luego se instalaron en Arroyito, una localidad cercana a Sarmiento para que los chicos pudieran estudiar. Pero, para “Trudi” no había un mejor lugar que Tamariscos y regresó. La casa amplia, y una gran cocina a leña fueron sus grandes compañeras, ya que vivió sola durante muchos años después del fallecimiento de su esposo en 1973. 

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