5 dic. 2013

Hoy declaró la ex novia del soldado desaparecido Rodríguez Diéguez

ES CONSIDERADO UNO DE LOS TESTIMONIOS MAS RELEVANTES EN EL JUICIO POR LA DESAPARICION DE JOSE LUIS RODRIGUEZ DIEGUEZ EN SARMIENTO DURANTE LA DICTADURA


En la cuarta ronda de declaraciones del juicio que se desarrolla en Comodoro Rivadavia, declaró esta mañana Graciela Lucía Bravo, la ex novia del soldado desaparecido José Luis Rodríguez Diéguez. Es uno de los testimonios clave de la causa que busca esclarecer los hechos ocurridos en el Regimiento 25 de Infantería de Sarmiento, en octubre de 1976.

La jornada de hoy en el Tribunal Federal de Comodoro Rivadavia se inició a las 9, en una instancia pública del juicio que busca esclarecer la desaparición del joven soldado oriundo de Buenos Aires que llegó a Sarmiento tras cumplir funciones en el regimiento de Las Lajas, Neuquén.
Ayer declararon a través del sistema de video conferencia, Lucía Rodríguez –hermana de la víctima, María Elena Gil –amiga- y Rubén Gómez –amigo-. Todo ellos brindaron nuevos detalles en torno a los motivos por los que el soldado había manifestado preocupación “por su integridad  física” durante su estancia en el Ejército, pero también su deseo de volver  con la esperanza de salir “por buena conducta”. 
Se recordó cuando fue detenido en Devoto, durante 30 días, en el medio de una manifestación convocada por Isabel Perón y luego suspendida.
Su amigo Rubén Gómez indicó “creo que era peronista lírico, peronista de Perón”, describió.
Luego Gómez recordó que en al menos dos casos, quienes le escribieron durante su detención fueron víctimas de intimidaciones. En enero del 77 mientras vacacionaba con su madre en Mar del Plata, uno de sus hermanos le informó que un grupo de hombres vestidos de civil, ingresaron a su casa, revolvieron sus pertenencias. Además cubrieron la cabeza de dos de sus hermanos y amigo con sábanas y les pegaron.
En otro momento de la audiencia realizada ayer en la Justicia Federal, la amiga de José  Luis, recordó ayer que su padre acompañó al joven soldado en las averiguaciones sobre su paradero. Estuvieron en Comodoro Rivadavia, donde fueron recibidos por un militar de alto rango. “El le dijo a mi papá que los jóvenes de cierta edad había que matarlos a todos”, recordó.

UN JOVEN
Sobre los testimonios escuchados hasta el momento, el fiscal Dante Marcelo Vega a quien participó en otros juicios por Delitos de Lesa Humanidad en Chubut y otros puntos del país, indicó que “son testimonios coherentes, y honestos, y esto se ve en todos los juicios por delitos de Lesa Humanidad en los que he intervenido. Testigos que comparecen y espontáneamente declaran lo que recuerdan y cuando no recuerdan lo dicen”.
Los mismos permitieron conocer a José Luis Rodríguez Diéguez como un joven, “con sueños, proyectos, ideales, que estaba haciendo el servicio militar y sufrió el terrorismo estatal”.  Además se busca reconstruir los hechos vinculados a la detención tras su participación en la movilización y luego su paso por el ejército.
Hoy se espera la declaración de cuatro testigos más, entre ellos la ex novia  que declarará desde Madrid. “Le vamos a prestar muchísima atención porque no podemos contar con el testimonio de los padres porque ya están fallecidos, pero escuchamos a su hermana, los amigos y ahora la novia”.
En la causa resultaron imputados el ex dictador Jorge Rafael Videla –ya fallecido- y los militares retirados Teófilo Saa (quien se encontraba a cargo del Regimiento 25 de Infantería de Sarmiento)  y Carlos Antonio Españadero (oficial de inteligencia militar en el Batallón de Inteligencia 601), ambos tienen actualmente 81 años.



INFORMES DEL GOBIERNO AFIRMAN QUE SON 43 LOS CASOS EN TANTO EL CENTRO DE ESTUDIOS LEGALES Y SOCIALES AFIRMA QUE SON 100

Un segundo caso similar al de Rodríguez Diéguez se dio en Esquel

El caso de José Rodríguez Diéguez no es excepcional. Durante la última Dictadura Militar se estima que son al menos 100 los soldados detenidos- desaparecidos. En Chubut se registró un caso similar en Esquel. Se trata de Eduardo Colella, al que hoy se lo recuerda en la turística ciudad cordillerana con una placa y una escultura en la plaza ubicada en Ameghino y Costanera Cámpora.
La Red x la Identidad de Esquel indicó que el soldado desapareció el 12 de diciembre de 1976. El 10 de noviembre de 1976 un grupo de civiles armados allanó el domicilio de la familia Colella en Mar del Plata. Le preguntaron al padre por "su hijo" y, al enterarse de que Eduardo hacía el servicio militar en Esquel, se retiraron.
Durante la semana que siguió al allanamiento, al no recibir noticias de Eduardo, los padres viajaron a Esquel. Allí los recibió el teniente coronel Fernando Eugenio Chercoles, jefe del Destacamento, quien les aclaró que el soldado “había sido trasladado al Comando del V Cuerpo de Ejército por orden de la superioridad". Un capitán de la unidad de Chercoles, de apellido Cinto amplió la información de su jefe y confió a los padres que su hijo había sido detenido por "sospechoso".

LA FIGURA DEL DESERTOR
La alarma del matrimonio creció al enterarse, por medio de conscriptos compañeros de Eduardo, que el joven había sido trasladado encapuchado y esposado al aeropuerto de Esquel, donde un avión se lo había llevado a algún lugar que los informantes no podían precisar, quizá Bahía Blanca. Hacia esta ciudad viajaron los padres, pero no obtuvieron de las autoridades militares ninguna información.
Después de días de búsqueda angustiosa, el 15 de febrero de 1977 llegó una carta de Chercoles destinada a los padres de Eduardo. En ella les informaba que el soldado Colella había recibido en Bahía Blanca la orden de reintegrarse a su unidad en Esquel, libre de culpa y cargo, pero como el joven no se había presentado en la unidad, "se habían iniciado actuaciones por deserción". Increíblemente, Chercoles solicitaba a los padres del "desertor" que influyesen sobre el muchacho para que regresase al cuartel. Eduardo Alberto Colella jamás apareció.

UN CENTENAR
Dirección Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario realizó un informe sobre todos los soldados conscriptos que, habiendo sido declarados desertores durante la conscripción obligatoria, estaban detenidos-desaparecidos, según los registros del Archivo Nacional de la Memoria, dependiente del ministerio de Justicia.

El informe indica que existen 43 casos de soldados conscriptos que habiendo sido declarados desertores por las fuerzas se encuentran registrados en el Archivo Nacional de la Memoria como detenidos desaparecidos. Aunque se indicó que se sabe que son más los uniformados que sufrieron la detención ilegal y luego la desaparición forzosa. De hecho el CELS, indicó que las “desapariciones”, a partir de 1976, rondan el centenar.

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