21 nov. 2014

Escribir en la tercera edad: "Encontré comunión en cada relato”


ESCRITORES DEL TALLER DE ESCRITURA UPAMI PRESENTARON SUS OBRAS INDIVIDUALES


Los integrantes del taller de escritura Upami, que se desarrolla en forma conjunta entre la obra social Pami y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco presentaron ayer en la Feria del Libro sus obras individuales.
Guillermo Méndez, Alba Brondo, Beatriz Frydlewicz, Annie Janne Davies y Marta De Brito fueron los primeros de un grupo de 9 miembros en editar sus historias de vida. Estas publicaciones dan cuenta de un proceso que se inició a través del taller, que coordina la periodista y docente, Elvira Córdoba y que también se prepara para la presentación de los libros de Marta De Brito, Elvira Paredes, Mirta Lonque, Alena Yañez, Blancá D´Angelo y Amalia Carrizo en los primeros días de diciembre en el marco del cierre de actividades anual. La presentación de las primeras publicaciones se realizó esta  tarde en el Ceptur, en el marco de la Feria del Libro de Comodoro Rivadavia.
CON VOZ PROPIA
Escribir es algo nuevo y distinto, sacar del corazón cosas que teníamos guardadas sólo para nosotras, contarlas, escuchar a los demás, sentirnos reconfortados con esa comunión que compartimos en cada relato”, indicó sobre su participación en la propuesta. La coordinadora del taller indicó ayer que se trata de episodios de sus vidas, que no es ficción pura sino deslumbrante realidad, a partir de sus recuerdos. Parte de la idea de que “todos tenemos algo para contar”, de ahí el título del prólogo de Marta De Brito que indica que su vida “es una historia”. “Desde que integro el taller de escritura y puedo compartir y emocionarme con los testimonios de mis compañeras algo cambió en mí. Volcar en un papel alegrías y tristezas, revivir épocas pasadas me ayuda a sentirme bien”. Las historias se cruzan y construyen escenarios históricos, micro y macro, pero también dan cuenta de procesos de transformación identitaria en la vida de los miembros de un taller que reúne a personas de una misma generación,  de ahí su valor cultural.
Cabe recordar que la primera publicación colectiva se llama “Acuarelas de la memoria” y se editó al concluir el primer taller. También se trataban de historias de vida escritas de puño y letra por 10 asistentes algunos de los cuales continúan hoy. Escribir, dicen  las alumnas, sirvió para curar viejas heridas; también para perdonar, para entender, para ver la misma anécdota en otro tiempo y darse el gusto de contarla y escribirla.


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