3 ago. 2006

Un homenaje a Violeta Parra en Comodoro Rivadavia

"La cantante calva", de Violeta Parra

"Una canción es una herida de amor que nos abrieron las cosas", escribió Gabriela Mistral, la escritora chilena que el año pasado fue homenajeada por los integrantes del Centro de Residentes Chilenos. Este año el homenaje es a otra mujer, que supo cantar sobre heridas, propias y ajenas, con la picardia del cantar popular.
Violeta Parra, cantó, pintó y modeló. "Fue una artista integra, que hizo todo sola, y que fue reconocida a nivel internacional", afirmó ayer Sandra Tocol, una de las organizadoras de la actividad que busca reconocer la trayectoria de la autora de Las Décimas. Con esos escritos recuperó la memoria personal y pública, la cultura de la casa y de la calle.
Violeta, hija de un profesor de música y una costurera, creció rodeada de músicos y cultura campesina, cantores y circenses.
"Cuándo vas a acordarte de ti mismaViola piadosa", preguntaba su hermano Nicanor Parra.
Una pregunta que no tuvo respuesta hasta la decisión del suicidio. La muerte en la que encontró la salida al dolor propio y ajeno, el mismo que tiñó todas sus composiciones y artesanías, en ellas está siempre la muerte y la tristeza acechando, como mantos que todo lo maldicen.

Hoy a las 20, en el Ceptur, quedará inaugurada la muestra fotográfica, con un espectáculo artístico, que continuará con otras actividades la tarde del sábado. Gladys Muñoz, integrante de la comisión organizadora afirmó que a las 17 se abrirán las puertas para las visitas, y a las 18 se proyectará el documental "Violeta Chilensis". A las 20 se cerrará la jornada con un espectáculo musical, lo mismo ocurrirá el domingo a las 20.

Texto y tejido, para la cantora Violeta Parra guardaban la misma etimolog¡a.
La narración de sus canciones es dispersa y los relatos se van entretejiendo
como en un gran collage. Violeta creció entre los retazos de género que iba
dejando su mamá, pedazos de tela que son el sustento de su familia, y la fuente
de creación de la niña.
"En casa hallaba consuelo con mis trapitos,
jugaba uno tras otro, juntaba para formar un pañuelo.
Lo hilvano con mucho esmero
de ver sus lindos colores igual que jard¡n de flores
me brilla en el pensamiento para contar este cuento,
pañuelo de mis amores".
El homenaje a Violeta también tendrá sus trapitos, pero convertidos en artesanías.
Se trata de la muestra de figuras de habitantes de Lago Verde, construidas en tela,
cuero, madera, yuyos y homenajes. Los habitantes del pueblo recuperaron las
imágenes de sus padres, abuelos, vecinos y a trav‚s de un trabajo artesanal promovido
por Sandra Tocol, una artesana de Coyahique que con el apoyo del gobierno de Chile
recorrió las localidad de la comuna.
Lago Verde, es una aldea ubicada en la frontera, en cercanías de R¡o Pico. Al recorrer
la muestra podemos ver a los habitantes del pueblo convertidos en muñecos, que
demuestran que la integración supera a la retórica de los funcionarios y en la vida
real cobra dimensiones propias. Personas reales, historias propias, finalmente
personajes. Las figuras recuperan la ropa, las tradiciones del gaucho y del huaso.
Las parteras en escena; "La yola" subiendo al caballo, y un partido de truco al que
no le falta el "curao", pintan las costumbres de un pueblo al que no hay que contarle
de los días difíciles del invierno.
De MFB para El Patagónico

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