3 dic. 2013

Comenzó ayer el juicio por la desaparición de José Luis Rodríguez Dieguez durante la dictadura


Declaró hoy el primer testigo
HOY DECLARÓ UNO DE LOS 11 TESTIGOS Y SE REALIZA UN RECONOCIMIENTO OCULAR EN SARMIENTO


Comenzó ayer el juicio que busca esclarecer los hechos vinculados a la desaparición de José Luis Rodríguez Dieguez, mientras era soldado del Ejército Argentino, durante su estadía en el Regimiento 25 de Infantería de Sarmiento. Los imputados se negaron a declarar.
El juicio que busca determinar qué pasó con Rodríguez Dieguez, un joven que vivía en Capital Federal hasta ingresar al Ejército, se realiza en la sede de este Tribunal, ubicado Carlos Pellegrini Nº 450, en instancias previstas hasta el próximo jueves.
Ayer comenzó a las 10 con la única presencia de uno de los imputados, Carlos Antonio Españadero –quien desarrollaba tareas de inteligencia para el Ejército-; ningún familiar del desaparecido.  El otro imputado, Teófilo Saa –ex jefe del Regimiento 25-, siguió el debate a través de un sistema de video conferencia, desde el Penal de Ezeiza donde esta detenido con prisión preventiva por otras causas. Ambos se negaron a prestar declaración.  Tanto Saa como Españadero, son asistidos técnicamente por el defensor público oficial, Sergio María Oribones y el fiscal General Horacio Arranz quien dio a conocer detalles de la causa a diario Patagónico.
Cabe acotar que en esta causa fue imputado después de su muerte el ex presidente durante la última dictadura militar, Jorge Rafael Videla, quien fuera procesado por la jueza federal, Eva Parcio de Seleme.

TESTIGOS CLAVE
La jornada de hoy comenzará a las 9 de la mañana, para escuchar la declaración del ex soldado Juan Roberto Britos, quien tomó contacto con Rodríguez Diéguez al llegar a Sarmiento preveniente de Las Lajas, Neuquén, el 19 de octubre de 1976. Tras su declaración se realizará una inspección en la zona del barrio del Regimiento 25 de Infantería de Sarmiento. Este testigo, además de la ex novia del desaparecido, Lucia Bravo son considerados clave para desarmar la versión oficial de la deserción de Rodríguez Dieguez, 2 días después de ingresar al Regimiento 25. Según se informó al padre de la víctima oportunamente el joven desaparecido salió de la base junto a un sargento y otro soldado. “Cerca del cartel se avería el vehículo, el sargento le ordena volver a pedir auxilio, se dirige al cuartel y en ese trayecto cerca de dicha unidad militar desaparece”.
El fiscal general indicó que en primer medida se argumenta que no es lógico que el soldado decida abandonar el servicio al llegar a Sarmiento, considerando que viajó sólo en colectivo y tren durante tres días, desde Las Lajas –Neuquén-, su primer destino hasta el Regimiento 25. Afirma que incluso en una de las paradas se le informó que el tickets se había comprado mal por lo que compró con dinero de su bolsillo un pasaje que le permitió llegar a destino.


OCULTAMIENTO
Las cartas que el soldado envío a la familia son piezas claves en la investigación que permitió que esta causa llegara a esta instancia, dado que el joven no sólo relataba detalles sobre la vida en el Ejército, sino también fechas y estados de ánimos. En ellas no da cuenta de la intención de desertar a los 2 días de arribar a Sarmiento como se indicó desde el Ejército.
Hasta ahora el caso de Rodríguez Dieguez, es el único en su tipo en el Regimiento 25. Se denunciaron malos tratos pero no desapariciones. Lo que es común en los delitos de lesa humanidad en el país es el ocultamiento del caso detrás de la figura de “deserción”, algo que también se usó en regimientos de la zona del norte del país. “En estas zonas urbanas era más fácil ocultar porque decían se fue un día de franco y no volvió pero en Sarmiento es más difícil”. El soldado desaparecido había participado en una movilización cuando cursaba sus estudios universitarios en Buenos Aires en 1974, incluso había estado a disposición del Poder Ejecutivo durante el estado de sitio. Fue liberado en el 75. “Esto era un antecedente peligrosísimo para el Ejército que podía considerarlo el demonio”. Durante su paso por Las Lajas, llegó a tener grado de dragoneante, “la vida militar era impecable”, sostuvo el fiscal general.



La participación de los imputados


Néstor Felipe Canabal es uno de los testigos del juicio. El hombre que era soldado, tambor de la Banda del Ejército, recordó que al arribar a Sarmiento se comentaba sobre la llegada “de un guerrillero”.
Recordó que se decía además que un sargento apodado “Ginebra Llave”, de apellido Espinosa, “había bailado” al soldado Rodríguez Dieguez. De hecho lo vio “tirado afuera” y su cuerpo tenía señales de haber sido golpeado. Le pidió agua, y le dijo que lo llevaban pero no sabía dónde.
El testigo sostuvo que luego lo “tiraron” en la caja de un camión unimog. Esa noche escuchó disparos y un helicóptero. Canabal cree que lo tiraron al Lago Musters. El fiscal General, Horacio Arranz, considera que “Ginebra Llave” Espinosa es uno de los responsables pero, como otros testigos valiosos para esta causa, falleció. “Muchos no llegaron a testificar porque algunos fallecieron o se desconoce el paradero”, indicó el fiscal.
La vinculación del imputado Teófilo Saa en la causa está dada precisamente por su condición de jefe del Regimiento. “No puede decir que él no sabía lo que ocurría en el Regimiento”, afirmó el fiscal.
En el caso del otro acusado, Carlos Antonio Españadero, fue convocado por ser una persona clave en el proceso dado que participó del interrogatorio que se realizó a la novia de Rodríguez Dieguez. “La ex novia sostiene que él le hace preguntas que si no se las hubiera sacado por la fuerza al soldado nunca se las hubiera dicho”, indicó el fiscal.
Además de Juan Roberto Britos y Canabal se espera que declaren esta semana Humberto Santi, Néstor Felipe Canabal, Nicolás Rodríguez Alvarez, Lucía Cristina Rodríguez, Carlos Héctor Vasconet, María Elena Gil, Rubén Norberto Gómez, Daniel Juan Merit, Graciela Lucía Bravo y Carlos Ismael Garcilaso. Algunos de ellos declararán a través de video conferencia.


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