23 feb. 2015

Las vecinales frente al desafío de crecer incluyendo

EL TRABAJO VOLUNTARIO ENSAYA NUEVAS ESTRATEGIAS FRENTE A PROBLEMAS RECURRENTES COMO LA FALTA DE SERVICIOS Y LA INSEGURIDAD


 

En la década de los 90 a partir de la reforma del Estado, resultado del avance de la globalización y la crisis de representación política que tuvo su eclosión en el país en 2001, comenzaron a fundarse procesos de territorialización. Lo local se revalorizó. Las ciudades, el territorio, sus habitantes y las organizaciones se trasladaron al centro de la construcción identitaria y por lo tanto simbólica. En ese sentido las asociaciones vecinales cumplen con un papel muy importante.

 

Durante los últimos años las organizaciones no gubernamentales cobraron protagonismo como espacios de participación social, pero también de abordajes de problemáticas sociales, que antes eran exclusividad del Estado.

Los procesos de exclusión social se gestaron durante años fundados en los principios de la economía neoliberal, y en Comodoro Rivadavia su peor herencia fueron las privatizaciones de importantes empresas públicas como YPF con todo lo que ello implicó: desocupación, desaparición de servicios como la salud y la educación.

Las redes de contención social desaparecieron dejando a los habitantes en un abismo.  Ese escenario no sólo demandó reacción para dar soluciones de emergencia, sino también de políticas innovadoras, y acciones sostenidas en el tiempo.

Comodoro tiene un gran capital social que se traduce en el funcionamiento de 50 asociaciones vecinales distribuidas en diferentes puntos del territorio, caracterizado por la fragmentación y el crecimiento no planificado. Pero hay al menos 585 las organizaciones de la sociedad civil de la ciudad, según un relevamiento realizado por la Subsecretaría de Relaciones Institucionales del Gobierno provincial, en 2008.

 

EL DIALOGO

En los ámbitos de encuentro y participación, pero también de las coberturas periodísticas surgen como problemáticas recurrentes las ambientales y sociales, así como también la falta de infraestructura a partir del crecimiento poblacional sin planificación y la escasa inversión en la instalación de los servicios públicos básicos.

Diario Patagónico dialogó con algunos referentes vecinales de la zona sur y norte de la ciudad para conocer su percepción sobre sus barrios y la ciudad. Logros y proyectos reflejan un trabajo incansable de una dirigencia que da cuenta de procesos de renovación en los espacios de representación de la mayoría de las organizaciones de los vecinos.

 

UN LUGAR EN EL MUNDO

La demora en la regulación dominial de las tierras impide también acceder a los servicios públicos. Entonces se enfrenta el desafío de regularizar una problemática histórica asociada a una práctica que salta los mecanismos de acceso a las tierras a través de la ocupación. En el caso del San Cayetano reconocieron que avanzar en este trámite benefició a un importante número de familias que integran hoy el programa Programa de Mejoramiento Barrial (PROMEBA), que dotará de infraestructura a muchos vecinos históricos.

Norma Sánchez representante del barrio planteó que la falta de regularización de las tierras ocasiona diversos problemas que no contribuyen a la consolidación del barrio. “Tuvimos muchas dificultades para organizar este tema con el área de Tierras y esto ocasiona otros problemas como la irregularidad de los servicios. Estamos hablando de vecinos con más de 10 años de habitar el barrio con el mismo problema”.

Este tema es también planteado por Nélida Leviñanco, presidenta de la vecinal del barrio Stella Maris. “Tenemos un aniversario de la ciudad donde todo el mundo cree que se está bien, pero hay que entrar a los barrios para que se vea cómo se vive”, reclamó. Indicó que en ese sector se entregaron recientemente 15 lotes sin servicios y hace seis años que las familias de 285 parcelas esperan el servicio cloacal.

 

DETRÁS DE LA DEMANDA

Además de los problemas ocasionados por la ocupación informal de tierras los vecinalistas afirman que falta inversión de parte de los gobierno. El presidente de la vecinal de Bella Vista Sur, Fernando Villagra indicó que en esa zona el acceso a los servicios sigue siendo una deuda, igual que el acceso al transporte público en casi toda la ciudad. “A nosotros nos llevó 5 años gestionar que llegue el colectivo y  los servicios nos llevó 20 años”. Aún hay zonas donde apenas llega el agua de noche, como en el Stella Maris, Km 14, Km 8 y Quirno Costa –entre otros-, más allá de los cortes de servicio que afectan a la población general.

En el barrio Abel Amaya reclaman la concreción de una obra “muy demorada” que traería solución a 19 barrios de la ciudad. “El colector sur es algo muy importante. Es una obra provincial que hoy esta parada y perjudica a toda la ciudad. Empezaron en el 2013 y debería terminarse este año”, indicó Marcelo Curallán presidente de la entidad. Para este referente los funcionarios que asumen el próximo año deben asumir la problemática de la falta de servicios. “Tenemos redes con más de 30 años de antigüedad y se sigue creciendo”, acotó.

En tanto en Ciudadela ven con preocupación la construcción de nuevos planes de viviendas. “Le damos la bienvenida a los nuevos vecinos pero le pedimos al gobierno que mejore las redes de los servicios porque esto traerá muchos problemas”, afirmó Javier Genta, presidente de la vecinal.

 

EL ESPACIO PUBLICO

Los dirigentes vecinales marcaron como un avance positivo la recuperación de los espacios públicos a través del Gobierno municipal. “La vida en el ámbito público es uno de los ítems que se miden para analizar la calidad de vida de la población y en ese sentido se dio un paso importante, que en las gestiones anteriores se había dejado de lado”, sostuvo Villagra.

Sin embargo todos los vecinalistas consultados se quejaron por la falta de cuidado de los espacios públicos. Mario Fernández, presidente de la vecinal del centro consideró que esta situación le da un aspecto de “ciudad sucia y abandonada. No se trata de echarle la culpa a la empresa que se encarga del servicio, lo que veo es que el vecino no aporta nada en este sentido”.

Es que con frecuencia el paisaje urbano en el centro y en los barrios se compone de bolsas tiradas en cualquier esquina, escombros amontonados por varios días y veredas rotas.

“Sería bueno que el municipio empiece al menos con la zona centro con el tema de las veredas, pero también controlar el tema de la basura y la limpieza para cambiar la imagen considerando que el centro es lo que más se ve”, indicó el dirigente del centro.

Además los vecinalistas reclaman por un lado campañas agresivas y controles para evitar la presencia de residuos en la vía pública y el derroche de agua. En el Stella Maris sufren las consecuencias de la quema de basura permanentemente algo que quizá llegue a su fin a mediados de año, cuando inauguren la planta. “Lo peor es sentir que uno es el basural de la ciudad. Acá pasan por el camino Juan Domingo Perón y tiran la basura y estamos cansados de correrlos. Esto es una actitud de la gente”, comentó la vocera del barrio.

 

SOBRE LA SEGURIDAD

La seguridad es otro de los grandes problemas sociales que requieren intervención con urgencia. Así se cruzan reclamos de falta de recursos materiales y humanos para la policía, con medidas de fondo que permiten combatir la drogadicción y acompañar a quienes hoy “no tienen un proyecto de vida”. “Hoy no vivimos tranquilos. La gente anda armada y hay que ver por qué pasa esto”, indicaron. A modo de ejemplo se indicó que solo la Seccional Sexta debe atender tres barrios de gran extensión con un móvil y escaso recurso humano: Cordón Forestal, parte del Moure y San Cayetano.

La vecinal del San Cayetano reclamó en reiteradas oportunidades respuestas concretas. Afirman que con frecuencia se responsabiliza a los jóvenes de estos hechos, y en ese sentido cuestionan la falta de programas de inserción juvenil a través del empleo.

Los accidentes viales son una constante en los últimos años, si bien los operativos realizados permitieron disminuir el consumo de alcohol entre los conductores a fuerza de sanciones durísimas, aún queda mucho por hacer en este sentido. La agresividad de los conductores y la falta de respeto de las señalizaciones fueron enunciadas como causales de accidentes. Pero también se reclama más presencia del gobierno en algunos sectores.

Los vecinos que viven a la vera del camino alternativo Roque González, en el sector de la ex antena de YPF, reclamaron que “por la velocidad y la falta de señalización no podemos cruzar para ingresar al barrio. La cantidad de accidentes en esta zona no es solo nuestro problema si no de toda la ciudad. Es necesario señalización, pero también una dársena”, comentó Alejandra Wilberger. Desde este sector se presentó un proyecto para instalar en la zona una casilla de seguridad “para mejorar los controles y evitar darle vía libre a muchas personas que cometen delitos y utilizan esta vía para escapar. El tema de la seguridad es algo que se debe trabajar mucho”.

 

CON LA MIRADA PUESTA EN EL FUTURO

El 114° aniversario es para algunos vecinalistas no sólo la posibilidad de celebrar por los logros de los últimos años sino también para poner en valor los proyectos que darán soluciones a problemáticas estructurales. Así comparten claves y estrategias que les permiten abordar el trabajo del día a día. En ese sentido desde la vecinal de Ciudadela, Genta destaca el trabajo interinstitucional que se desarrolla allí. “Tenemos instituciones como las escuelas, el Centro Tradicionalista, la vecinal, las cooperadoras, que trabajan mucho, y nos dimos cuenta que teníamos que aunar esfuerzos, y coordinar las acciones para ser más eficientes”, indicó. Así también se busca avanzar en soluciones que dan cuenta de un trabajo coordinado que los gobiernos no pueden o no quieren hacer.  Una dinámica que se aplicó también en el San Cayetano y barrio Presidente Ortiz.

Es que los problemas sociales requieren respuestas multidimensionales. Garantizar el acceso a la salud y la educación por ejemplo son preocupaciones en los barrios de constante crecimiento como km 8, Km 5, Ciudadela, Bella Vista Sur, San Cayetano, entre otros.

En el sector de la ex radio estación de YPF no lograron crear una vecinal pero si una cooperativa que se ocupa de todos los problemas de los habitantes. Ahora planean crear un grupo de consulta social, integrado por personas de diferentes saberes para atender las necesidades.  Abordan temas medioambientales, cruzados con la producción y la calidad de vida. “Nosotros presentamos muchos proyectos para mejorar la ciudad pero no depende solo de la capacidad de hacer un proyecto sino también de la recepción de las autoridades para que se concrete”, comentó Wilberger. Precisamente la capacidad de generar proyectos es lo que caracteriza a las nuevas gestiones como la de Ciudadela, Caleta Córdoba y Bella Vista Sur.

Desde una visión positiva Esther Cordero, presidenta de la vecinal del barrio Mosconi habló del orgullo de vivir en una de las ciudades más grandes de la región, con sus características particulares: la lejanía de los grandes centros de decisión y el clima que “a veces nos hacen sentir un poco aislado”.

“El camino transitado es altamente positivo. Tenemos una ciudad pujante y desde la vecinal hacemos votos para que este crecimiento no se detenga, y esto depende de nosotros, de los comodorenses. Es la oportunidad para reflexionar y aunar nuestros esfuerzos. Despojarnos de egoísmos poner primero la ciudad y después de los intereses personales”, indicó la dirigente. Por su parte Leviñanco del Stella Maris, deseo para este año que las autoridades “miren un poco más allá del centro y que miren a los barrios donde hay tanta necesidad”.

 

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