La renegociación adelantada de los contratos petroleros, que facilitan a las empresas multinacionales (Pan American Energy /Brittish Petroleum) la continuidad en la extracción de nuestro más importante recurso natural, constituyen la decisión más importante que debe tomar una sociedad, en la convicción de que su propia subsistencia y proyección dependen de los términos en que dicha negociación se defina.
El gobierno de Das Neves ha negociado la prorroga de los contratos con la petrolera nacional y su socia inglesa diez años antes de que termine su concesión, sin transparentar ante la sociedad la intención de negociar un contrato, sin consultar la opinión del pueblo, sin promover la sanción previa de una ley provincial que sirviera de marco regulatorio para la concesión de áreas petroleras, o estructurado previamente los correspondientes órganos de contralor del cumplimiento de los contratos.
Reeditando los vicios de los noventa, se obvio el debate social sobre la conveniencia o no de la entrega de nuestros recursos, y en lugar de promover empresas nacionales, con fuerte raigambre social o apostar al capital regional, los entregan a las multinacionales. Lo hizo Menem, luego Sobich y ahora Das Neves.
La prorroga por diez años de los contratos vigentes, implicaran – a valores actuales – una facturación aproximada de 20.000 mil millones de dólares, deben asegurar una mayor participación porcentual de la provincia, tornando previsibles sus futuros ingresos y que estos sean efectivamente correlativos con los volúmenes extraídos, garantizando previamente los horizontes de reservas, sin considerar a estas inversiones aportes excepcionales de las empresas.
La información parcial que recibe la sociedad chubutense a través de los medios suscriptos a la pauta oficial - seguramente engrosada con aportes del beneficiario de este acuerdo-, pretenden vender las bondades del convenio, transmitiendo como originales nuevas condiciones contractuales; fondos de infraestructura, aportes especiales sobre las regalías, becas, nuevas inversiones, siendo en realidad todos esos aportes similares a las inversiones que año a año realizan las empresas para extraer los casi 9 millones de metros cúbicos que nuestra provincia aporta a la matriz energética del país, con un valor superior a los 3600 millones de dólares.
La verdadera potestad sobre los hidrocarburos, estará plasmada cuando las regalías estén calculadas sobre volúmenes reales de extracción, cuando no subvencionen los gastos de los empresarios, ni los impuestos al fisco que deben pagar, cuando se restituyan las regalías mal liquidadas y los porcentajes retenidos por productoras y destiladoras so pretexto del mantenimiento del valor de los combustibles, cuando garanticen la ampliación permanente de los horizontes de reservas, y reinviertan la mayor parte de los recursos en la zona, integrándose efectivamente al proyecto empresarial productivo regional.
Sentenciar la suerte de los chubutenses y el destino irreversible del petróleo con concesiones a perpetuidad, supera ampliamente la atribución de un solo partido y mucho más la de algunos funcionarios, por lo que los términos de las negociaciones deberían ser puestas a consideración de la sociedad provincial, en fiel y estricto cumplimiento de nuestra Constitución que otorga a la legislatura, la potestad de comprometer o salvaguardar sus intereses.
La coherencia es uno de los pocos valores que la sociedad rescata de sus dirigentes políticos, por ello demandamos al justicialismo en el gobierno, actitudes similares a las que exigió cuando en el 2003 existió la posibilidad de renegociación, explicite los verdaderos alcances de estos contratos, asegure la participación y opinión de otros sectores de la comunidad, para que el oscuro color del petróleo no impida la transparencia y eficiencia de estas acciones, evitando que los espejos de colores y los cantos de sirenas hipotequen el destino de la provincia del Chubut.
Esquel , 21 de abril 2007-
CONSULTAR A TODOS
Nota dirigida al gobernador de la provincia, Mario Das Neves.
A la preocupación cotidiana que nos causa su gobierno, hoy debemos sumarle las preocupaciones futuras.
Hasta hoy, su política de hidrocarburos tenía como único mérito el exiguo plazo de su mandato. Pero vemos con asombro de qué forma Usted se las ingenió para continuarla en los próximos gobiernos.
Cómo adversario político, le agradezco su pretendida ayuda.
El ARI, las otras fuerzas políticas, organismos científicos-académicos, profesionales independientes de la materia, ONGs, en fin, toda la sociedad que se verá afectada por su "apuro", seguramente también le agradecen su atención, aunque creo que todos desearíamos que no se hubiera molestado tanto en comprometer nuestro futuro de ese modo tan obsceno al que nos tiene acostumbrados.
Estoy tratando de que entienda, que para definir las Políticas de Estado que condicionan a toda la sociedad debe primero hacer un esfuerzo creíble por consultarnos a todos.
En nuestro caso, los luchadores del ARI, entendemos que sin un cambio en la rentabilidad petrolera no es posible siquiera permitir que extraigan el petróleo del subsuelo, pues las concesionarias se llevan las 2/3 partes de las ganancias de nuestros activos no renovables.
Sabe Usted muy bien que dentro de unos años, tendremos que importar el petróleo al precio internacional.
Los treinta denarios que usted pretende cobrar por esta traición no le servirán entonces de nada. Nuestros productos dejarán de tener la ventaja competitiva de fabricarse en un país con energía. Todo nos será mucho más caro e imposible de alcanzar. Y usted no quedará ajeno a estos padecimientos.
Me encantaría compartir su alegría, y de verdad lo haría, si Usted tan solo me pudiera contestar:
Por qué razón no destinó empleados provinciales y municipales permanentes en las plantas de Termap, que controlen el precio y la cantidad del petróleo que se extrae de nuestra provincia,
Por qué razón, teniendo los pozos en nuestra provincia, requerimos de los datos que nos proporciona la Secretaría de Energía - que está en Buenos Aires - para poder calcular las regalías.
Por qué razón no tenemos desarrollados los medios necesarios para controlar - al instante - un recurso que significa el 36% de nuestra recaudación, mientras se desarroló una gran estructura en rentas para controlar a los comerciantes y profesionales, que proporcionan solo el 18% de nuestros ingresos.
Por qué razón, las mismas empresas que ayer Usted decía que no invertían, hoy son las grandes salvadoras de la provincia.
Por qué razón no se discute la rentabilidad petrolera y no se aplica la misma que se utiliza todos los países civilizados el mundo.
Por qué razón no se hacen estudios de contaminación en las napas y los suelos. ¨
Por qué razón - sospecho - que Usted no controla, no fiscaliza y no castiga a las poderosas empresas petroleras.
¿Será porque Usted hizo negocios con nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de nuestros nietos? ¿Por eso está tan contento?
El ARI, en caso de ser gobierno, anulará los contratos petroleros. Y le aseguro que no hará falta indemnizar a nadie. Tan importantes son los incumplimientos de estas empresas, que serán ellas las que deban indemnizar a todos los argentinos.
Por eso, Sr. Gobernador, si las empresas le deben algo, asegúrese que no le paguen en cuotas.







